México construye el 20% de su PIB y el 90% de sus exportaciones sobre los hombros de su sector manufacturero. Es, sin duda, el motor productivo del país, sin embargo, ese mismo motor está arrancando con una marcha lenta cuando se trata de inteligencia artificial: apenas el 4.8% de las empresas manufactureras con más de diez empleados ha incorporado esta tecnología a sus procesos. La cifra no solo duplica la distancia que nos separa del promedio nacional de otros sectores (8.0%), sino que multiplica por casi cuatro la brecha con el promedio de la OCDE, donde ya el 19.1% de las compañías opera con herramientas de IA.
El estudio “México Inteligente: La manufactura frente a la oportunidad que no espera”, elaborado con base en el Censo Económico 2024 del INEGI, pone números que resultan difíciles de ignorar. Las empresas que sí han dado el salto reportan beneficios concretos y medibles. Por cada incremento de diez puntos porcentuales en la adopción de IA, la producción bruta por unidad económica crece un 18.8%. Los salarios de los trabajadores registran una prima del 5.4%. Y el empleo, lejos de sufrir recortes, se expande: un 3.3% más de personas ocupadas por unidad económica.
En el contexto mexicano, la IA se comporta como una tecnología complementaria al trabajo humano, no como su competidora. Los beneficios se distribuyen: la empresa produce más y el trabajador gana más. Es una ecuación que, en teoría, debería acelerar la adopción. El diagnóstico apunta a tres frentes que necesitan atención urgente, el primero es la estrategia y los recursos, se necesita una hoja de ruta sectorial alineada con el Plan México, programas de financiamiento para investigación y desarrollo entre universidades e industria, líneas de crédito específicas de la banca de desarrollo para inversión en IA, y esquemas de adopción que reconozcan que una microempresa de Puebla no enfrenta los mismos retos que una planta automotriz de Baja California.
El segundo frente es la infraestructura, México aún arrastra una brecha de conectividad que resulta insostenible para una manufactura inteligente. Se requieren metas de calidad comparables a las de la OCDE: 180 Mbps en fijo y entre 100 y 126 Mbps en móvil. También urge un marco de gobernanza de datos industriales que dialogue con el T-MEC, y estándares de ciberseguridad proporcionales a los riesgos reales que enfrentan las plantas productivas.
El tercer frente, quizás el más determinante a largo plazo, es el talento, los planes de estudio de carreras técnicas e ingenierías necesitan una actualización profunda, se requieren programas sectoriales de capacitación y certificación en competencias de IA, con acceso prioritario para las PYMEs y para las mujeres, que históricamente han tenido menor presencia en estos espacios. Y se necesita documentar, difundir y replicar los casos de éxito que ya existen, a través de los clústeres y parques industriales que ya concentran actividad productiva.
México construye el 20% de su PIB y el 90% de sus exportaciones sobre los hombros de su sector manufacturero. Es, sin duda, el motor productivo del país, sin embargo, ese mismo motor está arrancando con una marcha lenta cuando se trata de inteligencia artificial: apenas el 4.8% de las empresas manufactureras con más de diez empleados ha incorporado esta tecnología a sus procesos. La cifra no solo duplica la distancia que nos separa del promedio nacional de otros sectores (8.0%), sino que multiplica por casi cuatro la brecha con el promedio de la OCDE, donde ya el 19.1% de las compañías opera con herramientas de IA.
El estudio “México Inteligente: La manufactura frente a la oportunidad que no espera”, elaborado con base en el Censo Económico 2024 del INEGI, pone números que resultan difíciles de ignorar. Las empresas que sí han dado el salto reportan beneficios concretos y medibles. Por cada incremento de diez puntos porcentuales en la adopción de IA, la producción bruta por unidad económica crece un 18.8%. Los salarios de los trabajadores registran una prima del 5.4%. Y el empleo, lejos de sufrir recortes, se expande: un 3.3% más de personas ocupadas por unidad económica.
En el contexto mexicano, la IA se comporta como una tecnología complementaria al trabajo humano, no como su competidora. Los beneficios se distribuyen: la empresa produce más y el trabajador gana más. Es una ecuación que, en teoría, debería acelerar la adopción. El diagnóstico apunta a tres frentes que necesitan atención urgente, el primero es la estrategia y los recursos, se necesita una hoja de ruta sectorial alineada con el Plan México, programas de financiamiento para investigación y desarrollo entre universidades e industria, líneas de crédito específicas de la banca de desarrollo para inversión en IA, y esquemas de adopción que reconozcan que una microempresa de Puebla no enfrenta los mismos retos que una planta automotriz de Baja California.
El segundo frente es la infraestructura, México aún arrastra una brecha de conectividad que resulta insostenible para una manufactura inteligente. Se requieren metas de calidad comparables a las de la OCDE: 180 Mbps en fijo y entre 100 y 126 Mbps en móvil. También urge un marco de gobernanza de datos industriales que dialogue con el T-MEC, y estándares de ciberseguridad proporcionales a los riesgos reales que enfrentan las plantas productivas.
El tercer frente, quizás el más determinante a largo plazo, es el talento, los planes de estudio de carreras técnicas e ingenierías necesitan una actualización profunda, se requieren programas sectoriales de capacitación y certificación en competencias de IA, con acceso prioritario para las PYMEs y para las mujeres, que históricamente han tenido menor presencia en estos espacios. Y se necesita documentar, difundir y replicar los casos de éxito que ya existen, a través de los clústeres y parques industriales que ya concentran actividad productiva.
Consideraciones finales
En St Stratego ofrecemos asesoría especializada en comercio exterior, apoyando a las empresas en la implementación, administración y cumplimiento de programas de fomento y certificaciones estratégicas que fortalecen sus operaciones internacionales y su competitividad.
Nuestro equipo brinda acompañamiento integral en la obtención, modificación, renovación y mantenimiento de los Programas IMMEX y PROSEC, así como en la gestión de autorizaciones bajo Regla Octava, asegurando el cumplimiento de los requisitos normativos y el correcto aprovechamiento de los beneficios que estos esquemas ofrecen.
Asimismo, contamos con amplia experiencia en la Certificación de IVA e IEPS, la Certificación OEA y la Certificación CTPAT, apoyando a las empresas en el diagnóstico de cumplimiento, integración de expedientes, elaboración de procedimientos, atención de requerimientos de autoridad y seguimiento de auditorías o procesos de renovación.
De manera complementaria, asesoramos en temas de clasificación arancelaria, regulaciones y restricciones no arancelarias, cumplimiento aduanero y estrategias de comercio exterior, proporcionando soluciones integrales para una operación eficiente y segura.
Contáctenos a través del correo electrónico; info@stratego-st.com o al 800 62 60155 para recibir acompañamiento experto.
Fuente: Secretaría de Economía
https://www.gob.mx/se/prensa/la-adopcion-de-ia-en-la-manufactura-mexicana-se-asocia-con-retornos-medibles-18-8-en-produccion-y-5-4-en-salarios
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Nuestro equipo brinda acompañamiento integral en la obtención, modificación, renovación y mantenimiento de los Programas IMMEX y PROSEC, así como en la gestión de autorizaciones bajo Regla Octava, asegurando el cumplimiento de los requisitos normativos y el correcto aprovechamiento de los beneficios que estos esquemas ofrecen.
Asimismo, contamos con amplia experiencia en la Certificación de IVA e IEPS, la Certificación OEA y la Certificación CTPAT, apoyando a las empresas en el diagnóstico de cumplimiento, integración de expedientes, elaboración de procedimientos, atención de requerimientos de autoridad y seguimiento de auditorías o procesos de renovación.
De manera complementaria, asesoramos en temas de clasificación arancelaria, regulaciones y restricciones no arancelarias, cumplimiento aduanero y estrategias de comercio exterior, proporcionando soluciones integrales para una operación eficiente y segura.
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Fuente: Secretaría de Economía
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